El día internacional de andar en calzones
Si, debo confesarlo... soy una de esas personas que odian por sobre todas las cosas despertarse temprano. Ya sé que es muy saludable, que ayuda al estado de ánimo, que hace que el tiempo te rinda más y todos esos beneficios que le son atribuidos al hecho de madrugar... pero lo que es yo... LO ODIO!.
Me despertaron sumamente temprano (de acuerdo a mis estándares) con una llamada. Era mi socia, "que dice el changuito número 3 que probablemente haya un trabajo y que quiere vernos hoy dentro de una hora" .... Claro, con esas noticias en estos tiempos de crisis, desperté rápido y mucho. Me puse como loca a buscar un pantalón de vestir suficientemente descente para una entrevista de negocios... ¡vaya mierda!, por eso odio que esto pase de forma tan precipitada, porque nunca encuentro ropa presentable. Y no se piense que esto es porque soy la mujer típica que dice "no tengo nada que ponerme", lo que pasa es que más bien soy fodonga, sí, soy fodonga, muy fodonga y a mucha honra. Para mí no hay nada mejor que unos pantalones de mezclilla con una camiseta cómoda y huaraches en verano o tennis en invierno... es decir, si de estar cómodos hablamos... entonces yo me apunto a esa lista.
Y claro, si me llaman en "la madrugada" a decirme que tengo que salir corriendo de mi casa, y por si fuera poco, que debo ir bien vestida... pues claro, es un problemón para mí encontrar esa ropa que uso poco y de mala gana.... A veces me he planteado la idea de ser como una de esas ejecutivas que van de traje sastre todos los días.... francamente es una idea que suena bien, me imagino así y me veo bien, osea, teóricamente esta es una excelente idea.
Con más calma, me puedo ver vestida con traje sastre y tacones altísimos un día, y sentirme profesional, sexy, inteligente y cualquier otra cosa más. Dos días, y sentirme profesional, sexy, inteligente e incómoda. Tres días y sentirme con franca flojera de elegir la combinación perfecta. Cuatro días y estar realmente hasta la madre de andar todo el día metida en algo parecido a un yeso, sin poderme mover con libertad y con los piés hechos una verdadera mierda. Osea, en la vida real no funcionaría. Es como una de esas grandiosas ideas que tienen los candidatos a Senadores de México... suenan bien, pero son por completo absurdas y exageradamente difíciles de aplicar.
Así que todo este asunto de madrugadas y buen vestir, me ha hecho pensar en que: si existe un día internacional del trabajo, un día internacional de la mujer, un día de la raza, un día de la Constitución Mexicana... yo propongo que exista un día internacional de la comodidad. Un día glorioso y lleno de luz en el que todos podamos andar por la casa en chanclas y calzones.
Me despertaron sumamente temprano (de acuerdo a mis estándares) con una llamada. Era mi socia, "que dice el changuito número 3 que probablemente haya un trabajo y que quiere vernos hoy dentro de una hora" .... Claro, con esas noticias en estos tiempos de crisis, desperté rápido y mucho. Me puse como loca a buscar un pantalón de vestir suficientemente descente para una entrevista de negocios... ¡vaya mierda!, por eso odio que esto pase de forma tan precipitada, porque nunca encuentro ropa presentable. Y no se piense que esto es porque soy la mujer típica que dice "no tengo nada que ponerme", lo que pasa es que más bien soy fodonga, sí, soy fodonga, muy fodonga y a mucha honra. Para mí no hay nada mejor que unos pantalones de mezclilla con una camiseta cómoda y huaraches en verano o tennis en invierno... es decir, si de estar cómodos hablamos... entonces yo me apunto a esa lista.
Y claro, si me llaman en "la madrugada" a decirme que tengo que salir corriendo de mi casa, y por si fuera poco, que debo ir bien vestida... pues claro, es un problemón para mí encontrar esa ropa que uso poco y de mala gana.... A veces me he planteado la idea de ser como una de esas ejecutivas que van de traje sastre todos los días.... francamente es una idea que suena bien, me imagino así y me veo bien, osea, teóricamente esta es una excelente idea.
Con más calma, me puedo ver vestida con traje sastre y tacones altísimos un día, y sentirme profesional, sexy, inteligente y cualquier otra cosa más. Dos días, y sentirme profesional, sexy, inteligente e incómoda. Tres días y sentirme con franca flojera de elegir la combinación perfecta. Cuatro días y estar realmente hasta la madre de andar todo el día metida en algo parecido a un yeso, sin poderme mover con libertad y con los piés hechos una verdadera mierda. Osea, en la vida real no funcionaría. Es como una de esas grandiosas ideas que tienen los candidatos a Senadores de México... suenan bien, pero son por completo absurdas y exageradamente difíciles de aplicar.
Así que todo este asunto de madrugadas y buen vestir, me ha hecho pensar en que: si existe un día internacional del trabajo, un día internacional de la mujer, un día de la raza, un día de la Constitución Mexicana... yo propongo que exista un día internacional de la comodidad. Un día glorioso y lleno de luz en el que todos podamos andar por la casa en chanclas y calzones.
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