El Gran Torino
Hacía aproximadamente 4 meses que mi esposo y yo no salíamos a divertirnos... por una cosa o por otra no habíamos podido, y hace algo así como un mes, que estábamos planeando la salida del día de hoy. Ambos somos más bien caseros, así que cuando digo "salir a divertirnos", tampoco es que hable de irnos toda la noche a un antro y regresar vomitando cada uno su lado del auto. Más bien planeamos ir a cenar, comer un helado rico, y luego al cine.
Ahorramos con mucho empeño para poder darnos este lujo, y el día señalado finalmente llegó. Ambos estábamos emocionados, salir simplemente a pasarla bien y con dinero suficiente como para estar a gusto y sin angustias. Así que más o menos a las 6 de la tarde, mi esposo se metió a bañar y yo inicié con la faena de arreglarme. Me sentí contenta y deseaba verme especialmente linda para este día de los que hay pocos.
Me vestí con una falda estampada de colores rojo y café, una blusa café y unos zapatos de tacón que hacía milenios no usaba; respecto a mi cabello no tuve que hacer mucho, sólo lo enrrollé un poco con un palillo chino y dejé que algunos rizos escaparan con coquetería.
A las 7 en punto ambos estábamos listos, guapos y con dinero para irnos. Llegamos al centro comercial y nos dirigimos primero que nada al cine, para ver nuestras opciones y saber con cuánto tiempo contábamos para cenar... decidimos ver "Quisiera ser millonario", pues he escuchado buenas críticas, se me antojaba ver la película y a mi esposo no le parecía un martirio. Compramos los boletos, la película iniciaba a las 9:30 pm, así que teníamos tiempo más que de sobra para cenar.
Nuestro plan inicial era cenar sushi... pero ya habían cerrado ese sitio, así que fuimos por una comida china que francamente resultó asquerosa. De no ser porque ambos estábamos muertos de hambre, jamás habríamos podido comernos aquella masa amarilla y grasienta, que de acuerdo a mi esposo casi podías sentir como te tapaba las arterias. Sí, ese fué el primer punto malo de nuestra tan anhelada cita.
Hacía mucho tiempo que pasábamos por un lugar de helados y decíamos "cuando tengamos dinero nos compramos uno", así que como es lógico, esa era nuestra siguiente parada, pero cuando llegamos ahí, ¡oh sorpresa! el lugar estaba vacío y completamente desmantelado... justo ahora, que habíamos conseguido ahorrar para darnos ese lujo. Así que bastante desilucionados por las pintas que tenía la noche, nos fuimos a comprar un helado en otro sitio en el que sólo había disponibles 2 sabores, coco y zarzamora... ni modo, tampoco había de dónde elegir.
Terminamos nuestro helado poco deseado y nos dirigimos al cine mientras mi esposo protestaba porque aún faltaban 45 minutos y de seguro no nos dejarían entrar a la sala...en fín, entramos al cine, compramos palomitas, refrescos y un hot-dog para cada uno (no sé qué le ponen a los hot-dogs de cine... pero me encantan ja ja ja). Una vez armados con comida chatarra suficiente para más de 2 horas, nos dispusimos a entrar a la sala.
Me acerqué y temerosa por los alegatos de mi esposo respecto a la hora, le pregunté al chico que recibe los boletos:
-¿ya podemos entrar?
-La película empezó a las 9:30 -respondió el chico-
-¿Empezó?... ¿cómo que empezó? - eso era imposible, porque mi esposo y yo estábamos seguros de que eran las 9:15-
-Pues sí, son las 10:15... hoy se cambió el horario
¡Maldita sea!, lo que nos faltaba, olvidamos que hoy fupe el estúpido cambio de horario... par de pendejos los dos. Afortunadamente el chico fué amable, y nos ofreció que cambiáramos la función y entráramos a ver otra película, pero la opción más cercana era "Rápido y furioso"... no es que tenga nada en contra de quienes disfrutan de ese tipo de cine, pero definitivamente no soy de los que pagan un boleto para ver algo así. Le dije a mi esposo "si esa es la única opción, prefiero entrar a esta película aunque sea a ver el final". Pero afortunadamente había otra opción, en las salas del otro lado del cine, estaba por comenzar "El gran Torino".

Así que fuimos al otro lado del cine, le mostramos a la chica los boletos y le explicamos que su compañero nos había dicho que podíamos ver otra función. Ja ja ja era de risa haber planeado tanto ese día y que al final nos estuviera saliendo todo al revés, todo incompleto...
Pero al final no todo estuvo tan mal... quiero decirles que disfruté muchísimo de la película, me parece que habla acerca de todas aquellas cosas a las que más amo y también de todas esas cosas a las que más les temo. Al final lloré como loca sin control, mi esposo todo desconcertado me susurró al oído "¿ya te vá a bajar verdad?" ja ja ja ja. No, en realidad no, no son las hormosnas, para ser completamente sincera, hacía ya mucho tiempo que tenía muchos sentimientos atorados en mi tráquea sin dejarme respirar, y esta película hermosa acerca de los valores, la lealtad, la nobleza y la honestidad me dió la oportunidad de oro de finalmente dejar que mi llanto fluyera y de fluír yo con mis propias lágrimas. Hay quien no lo comprende, pero después de llorar ocurre en mí algo exactamente igual a lo que ocurre en la tierra después de la lluvia... queda un cielo limpio y despejado, las aves cantan con alegría, el aire se respira fresco y perfumado, y todo en general se llena de una paz hermosa y curativa.
Ahorramos con mucho empeño para poder darnos este lujo, y el día señalado finalmente llegó. Ambos estábamos emocionados, salir simplemente a pasarla bien y con dinero suficiente como para estar a gusto y sin angustias. Así que más o menos a las 6 de la tarde, mi esposo se metió a bañar y yo inicié con la faena de arreglarme. Me sentí contenta y deseaba verme especialmente linda para este día de los que hay pocos.
Me vestí con una falda estampada de colores rojo y café, una blusa café y unos zapatos de tacón que hacía milenios no usaba; respecto a mi cabello no tuve que hacer mucho, sólo lo enrrollé un poco con un palillo chino y dejé que algunos rizos escaparan con coquetería.
A las 7 en punto ambos estábamos listos, guapos y con dinero para irnos. Llegamos al centro comercial y nos dirigimos primero que nada al cine, para ver nuestras opciones y saber con cuánto tiempo contábamos para cenar... decidimos ver "Quisiera ser millonario", pues he escuchado buenas críticas, se me antojaba ver la película y a mi esposo no le parecía un martirio. Compramos los boletos, la película iniciaba a las 9:30 pm, así que teníamos tiempo más que de sobra para cenar.
Nuestro plan inicial era cenar sushi... pero ya habían cerrado ese sitio, así que fuimos por una comida china que francamente resultó asquerosa. De no ser porque ambos estábamos muertos de hambre, jamás habríamos podido comernos aquella masa amarilla y grasienta, que de acuerdo a mi esposo casi podías sentir como te tapaba las arterias. Sí, ese fué el primer punto malo de nuestra tan anhelada cita.
Hacía mucho tiempo que pasábamos por un lugar de helados y decíamos "cuando tengamos dinero nos compramos uno", así que como es lógico, esa era nuestra siguiente parada, pero cuando llegamos ahí, ¡oh sorpresa! el lugar estaba vacío y completamente desmantelado... justo ahora, que habíamos conseguido ahorrar para darnos ese lujo. Así que bastante desilucionados por las pintas que tenía la noche, nos fuimos a comprar un helado en otro sitio en el que sólo había disponibles 2 sabores, coco y zarzamora... ni modo, tampoco había de dónde elegir.
Terminamos nuestro helado poco deseado y nos dirigimos al cine mientras mi esposo protestaba porque aún faltaban 45 minutos y de seguro no nos dejarían entrar a la sala...en fín, entramos al cine, compramos palomitas, refrescos y un hot-dog para cada uno (no sé qué le ponen a los hot-dogs de cine... pero me encantan ja ja ja). Una vez armados con comida chatarra suficiente para más de 2 horas, nos dispusimos a entrar a la sala.
Me acerqué y temerosa por los alegatos de mi esposo respecto a la hora, le pregunté al chico que recibe los boletos:
-¿ya podemos entrar?
-La película empezó a las 9:30 -respondió el chico-
-¿Empezó?... ¿cómo que empezó? - eso era imposible, porque mi esposo y yo estábamos seguros de que eran las 9:15-
-Pues sí, son las 10:15... hoy se cambió el horario
¡Maldita sea!, lo que nos faltaba, olvidamos que hoy fupe el estúpido cambio de horario... par de pendejos los dos. Afortunadamente el chico fué amable, y nos ofreció que cambiáramos la función y entráramos a ver otra película, pero la opción más cercana era "Rápido y furioso"... no es que tenga nada en contra de quienes disfrutan de ese tipo de cine, pero definitivamente no soy de los que pagan un boleto para ver algo así. Le dije a mi esposo "si esa es la única opción, prefiero entrar a esta película aunque sea a ver el final". Pero afortunadamente había otra opción, en las salas del otro lado del cine, estaba por comenzar "El gran Torino".

Así que fuimos al otro lado del cine, le mostramos a la chica los boletos y le explicamos que su compañero nos había dicho que podíamos ver otra función. Ja ja ja era de risa haber planeado tanto ese día y que al final nos estuviera saliendo todo al revés, todo incompleto...
Pero al final no todo estuvo tan mal... quiero decirles que disfruté muchísimo de la película, me parece que habla acerca de todas aquellas cosas a las que más amo y también de todas esas cosas a las que más les temo. Al final lloré como loca sin control, mi esposo todo desconcertado me susurró al oído "¿ya te vá a bajar verdad?" ja ja ja ja. No, en realidad no, no son las hormosnas, para ser completamente sincera, hacía ya mucho tiempo que tenía muchos sentimientos atorados en mi tráquea sin dejarme respirar, y esta película hermosa acerca de los valores, la lealtad, la nobleza y la honestidad me dió la oportunidad de oro de finalmente dejar que mi llanto fluyera y de fluír yo con mis propias lágrimas. Hay quien no lo comprende, pero después de llorar ocurre en mí algo exactamente igual a lo que ocurre en la tierra después de la lluvia... queda un cielo limpio y despejado, las aves cantan con alegría, el aire se respira fresco y perfumado, y todo en general se llena de una paz hermosa y curativa.
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