Mi memoria
La verdad es que no recuerdo muchas cosas, por alguna razón que no comprendo y que me cuestiono a menudo, hay demasiadas cosas que se han escapado de mi memoria. Detesto eso, porque aunque existen cosas que francamente me alegro de no recordar, hay otras muchas que desearía conservar frescas en la memoria.
Mi padre tiene la memoria más sorprendente que haya visto, él es capaz de contar una historia que vivió hace 60 años y recordar además datos precisos como la fecha, el día de la semana o el clima. Yo sin embargo, tengo que hacer un esfuerzo enorme por recordar cuántos años tengo de egresada o en qué mes y año entré a trabajar por primera vez.
Hace algún tiempo en medio de una conversación con Nalli, me sorprendí ante la mención de que los pasillos de la vocacional estaban techados. De no haber visto las fotos que confirmaban aquello, yo jamás lo habría recordado, simplemente lo borré por completo de mi memoria. Lo sé, eso es una estupidez, recordar cómo eran los pasillos de una escuela tampoco es una de esas cosas que marcan tu vida por siempre. El asunto en realidad es que hay millones de cosas que no consigo recordar y eso me repatea el alma.
Haciendo un recuento la verdad es que salgo bastante mal parada. De mi niñez tengo pocos recuerdos; los gratos que casi ya he contado todos aquí, y los horribles, que francamente no me atrevo a mencionar (por el momento). Pero quisiera recordar un poco más, no lo sé, algo más parecido a un día común.
Luego viene la pubertad, esa la recuerdo mejor, quizá porque estuvo marcada por el amor, quizá porque la viví muy intensamente, el asunto es que de ahí tengo muchos recuerdos aunque la mayoría son borrosos. Y finalmente llega mi juventud, los finales de la vocacional, la universidad entera, cuando egresé y me uní a la fuerza laboral de este país.... de eso recuerdo poco, casi nada en realidad.
Es un hecho que si hubo una etapa de mi vida que estuvo regida por los latidos de mi corazón, fue sin duda la universidad, todo era sentimiento. Así que recuerdo cosas, momentos, instantes, parpadeos... pero todos faltos de detalles, texturas, sabores, olores... ¿Dónde estuve todo ese tiempo?.
Lo viví, de eso no tengo la menor duda, tengo el alma llena de cicatrices que lo demuestran, tengo sueños repetitivos que lo hacen constar, tengo incluso objetos, pero sobre todo, tengo un montón de sentimientos al respecto que aún no sé precisamente cómo manejar.
El asunto es que recuerdo, pero no como me gustaría. Mis recuerdos son vagos, efímeros... son recuerdos de espectador, y quiero recuperarlos, desenterrarlos todos, devolverlos a mi memoria (que es a donde pertenecen), vivirlos de nuevo si es preciso. Quiero morir sabiendo que esta vida ridícula, felíz (con y sin acento), patológica, escatológica, intensa y entregada.... fue mi vida, que yo la viví, que a mí nadie me contó lo que fue.