El Cyber amor (parte II)
¿Puede el amor viajar por banda ancha?... Absolutamente sí. Alguna vez conocí a un chico en medio de una batalla encarnizada de un juego on line en el que yo estaba personificada por una figurilla con alas de mariposa (sí, soy cursi) y el chico era simplemente un muñequito con espada. Resultó que por el color del texto y la forma en que se expresaba, sentí ese "flechazo" y cuando él me invitó a ir a un escenario lindo y solitario en el cual sentar a nuestros personajes a que se recuperen mientras nosotros entablamos una conversación de cosas que no se relacionaban con el juego, si no más bien con cada uno como individuo.
De alguna forma los dos éramos dos almas solitarias de esas que suelen pasar las noches despiertos, deseando tener alguien con quién hablar... y francamente, el hecho de que nuestros caminos se hubieran cruzado justo en aquellos tiempos, no sólo fué un gran alivio... si no unabendición para ambos. Después de mucho hablar por ese medio intercambiamos teléfonos y nos enfrentamos a la maravillosa aventura de conocer la voz de un ser del que ya conocíamos casi todo, excepto lo obvio.
Desde laprimera vez, hablamos por horas disfrutando cada palabra, la forma en que el otro habla, su tono y entonación, sus modismos y sus "personalismos"... y no importaba si el día era horrible y en el trabajo todo salía mal, porque al final llegaba la noche, y con ella el momento de escuchar su voz, sentirme querida, comprendida y valorada por primera vez en mucho tiempo y eso hacía que todo lo demás valiera la pena por completo. Claro, tampoco era tan fácil pues cuando llegaba la terrible hora de abrir el recibo de teléfono (en su casa y en la mía) nos dábamos cuenta de que haría falta vender el alma y quizá hasta un par de los mejores calzones para pagar tan bellos momentos, ja ja ja ja.
Desde laprimera vez, hablamos por horas disfrutando cada palabra, la forma en que el otro habla, su tono y entonación, sus modismos y sus "personalismos"... y no importaba si el día era horrible y en el trabajo todo salía mal, porque al final llegaba la noche, y con ella el momento de escuchar su voz, sentirme querida, comprendida y valorada por primera vez en mucho tiempo y eso hacía que todo lo demás valiera la pena por completo. Claro, tampoco era tan fácil pues cuando llegaba la terrible hora de abrir el recibo de teléfono (en su casa y en la mía) nos dábamos cuenta de que haría falta vender el alma y quizá hasta un par de los mejores calzones para pagar tan bellos momentos, ja ja ja ja.
A estas alturas, claro, ya hemos hablado de conocernos, lo hemos imaginado centenares de veces, lo hemos planeado, y hemos hecho las preguntas difíciles como "¿y si no tegusto?", y el otro responde "Claro que me vas a gustar!... y si no pues... seremos muy buenos amigos por siempre". Para ambos, ponerse uno frente a otro es algo importante, lo esperamos, lo deseamos... pero nos asustaba también, y luego está la cuestión del dinero, habría que tomar un vuelo para cruzar el país, porque la vida, ni ese último favor nos hizo, el de ponernos ya no digo en la misma ciudad, si no en la misma zona... no, él del Norte y yo del Sur, en fín.
Cuando se han sorteado todos estos obstáculos y se pasó la hora funesta de esperar en el aeropuerto sin saber si quieres mear otra vez o son sólo los nervios y finalmente tienes al otro enfrente y te dan un abrazo y él dice "eres más bonita de lo que imaginé" ... decides ponerle un nombre a la relación, y después de pasar un maravilloso tiempo juntos, cada uno tiene que volver al mundo real y decir "tengo novio" y responder la infaltable pregunta "¿cómo se conocieron?", casi nadie toma esa relación en serio, y tienes que acostumbrarte a respuestas como "amor de lejos, es amor de p... pensarse".
De cualquier forma, es un hecho que hoy por hoy, el príncipe azul jamás llegará cabalgando en un corcel blanco... pero sí es posible que el príncipe azul llegue volando en un avión blanco ;)
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