Mishu

El 24 de diciembre de 2008, llegó a la casa con un hermoso regalo. No tenía envoltura alguna, venía metido dentro de la chamarra de mi esposo... ¡era un gatito!, inicialmente sólo se llamaba Bicho, pero como yo soy tan loca y siempre ando poniéndole nuevos nombres a todo, pues ahora es Bicho, Mishu, Misuri, Misurín y los que se acumulen ja ja ja.
No es un gato bonito, desde que llegó era feito el pobre, parecía una rata negra y lo único que el tiempo ha conseguido con él es hacerlo parecer un gato callejero cualquiera, sin embargo, para mí no existe un gato más hermoso ni más especial que el mío... ¿simple instinto de mamá gallina?, un poco, pero no del todo.
La gracia y maravilla de este gato, es su infinito amor... desde que era un bebé ha sido amorosísimo y mi hermana (una experta en gatos) siempre me decía: "disfrútalo, porque nomás crecen, tienen su primer celo y se olvidan de tí". ¡ERROR!, mi Mishu hermoso ya ha andado de vago por las calles muchas veces... y cuando es así, se larga todo el día, pero si pasa por la casa 5 minutos, dedica 3 a darme amor y 2 a comer y beber.
Tiene una extraña sensibilidad que no comprendo, pero está comprobado que si vé a alguien triste o enfermo, sin importar que sea uno de nosotros o un amigo de visita, dedica la totalidad de su tiempo a mantenerse sentado junto a la persona en apuros y prodigiarle caricias, besos y hasta abrazos.
Cuenta de ello puede dar mi amiga Nalli, quien odia a los gatos por el simple hecho de existir, pero tuvo que aceptar que Mishu se ganó su corazón la noche que pasó en esta casa profundamente triste y sin dormir, y mi gato a pesar de los empujones y los desaires, se quedó a su lado ronroneando y dándole cariño... ¿quién no habría caido en sus encantos así?.
Ahora que comencé a trabajar anda bien chipilón el pobrecito, estaba acostumbrado a estar conmigo de día y de noche y de repente ya no estuve, así que se pasa el día entero en la calle, pero en cuanto llego a la casa y hablo... él llega presuroso, se sienta en mis piernas y me lame las manos hasta quedarse dormido.
Allá a donde haya actividad o plática, está el Mishu... es un chismoso de primera ja ja ja. Y por si fuera poco, él no duerme como un gato, duerme como todo un rey, se mete a la cama, busca una almohada y se tapa con la cobija... no, nadie lo tapa, nadie le enseñó eso... simplemente lo hace.

Así es... esto fué un homenaje de amor al Mishu más amado de esta casa... el Misuri adorado!!!, ¡¡¡mi hijo primogénito!!!
Publicidad