Acto de contrición
En realidad ya no queda tiempo, no sé cuántas veces he escuchado a la gente decir "hay más tiempo que vida"... lo cierto es que para mí hay más vida que tiempo. Así que ya no tengo tiempo y aprovecho los últimos segundos para mirarme al espejo, aceptar que soy lo que soy (un simple hombre que se acerca peligrosamente a los 40) y hacer mi propio acto de contrición:
Hecho esto respiro profundo, con una enorme frustración pues no encontré el alivio que esperé. Hace años, muchos años... quizá veinte o hasta un poco más, ella me dijo "te amo, te amo... ¡te amo carajo! y no importa a cuánta gente se lo diga, nunca sirve, porque el dueño de todo este amor eres tú". Creí que lo entendía... no, no lo entendí. Ahora lo entiendo. Me arrepiento, me arrepiento, pero no importa a cuántos espejos se lo diga, nunca funciona porque todo ese arrepentimiento es para ella.
Yo confieso, ante el espejo que nunca miente y ante ustedes hermanos que me enamoré y por amor pequé de pensamiento, palabra, obra y omisión.
Por amor pensé que podía cambiar todo, pensé que la eternidad existe y que ese sería un cuanto sin final, por amor pensé que aquella mujer era de mi propiedad... y por amor pensé en morir o matar.
Por amor dije cosas hirientes y desesperadas, por amor dije mentiras (tal vez piadosas... pero mentiras al fín), por amor no me atreví a pararme frente al espejo antes, hace años, cuando aún habría servido de algo y decirme la verdad sin envolturas.
Por amor olvidé que el primer corazón que debo cuidar es el mío, olvidé que cuando todo termina sólo queda la gente que siempre ha estado a tu lado, por amor sacrifiqué a mis amigos, por amor olvidé también que soy un individuo y a veces necesito un tiempo sólo para mí... por amor olvidé que lo más precioso que tenía, era mi dignidad.
Por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima y puta culpa, por eso ruego ante el espejo y ante ustedes hermanos que intercedan por mí ante mi escudo protector que yo, simple hombre cuarentón, tenga piedad y misericordia de mí, perdone mis pecados y me permita una vida felíz por los años que me quedan. Amén.
Por amor pensé que podía cambiar todo, pensé que la eternidad existe y que ese sería un cuanto sin final, por amor pensé que aquella mujer era de mi propiedad... y por amor pensé en morir o matar.
Por amor dije cosas hirientes y desesperadas, por amor dije mentiras (tal vez piadosas... pero mentiras al fín), por amor no me atreví a pararme frente al espejo antes, hace años, cuando aún habría servido de algo y decirme la verdad sin envolturas.
Por amor olvidé que el primer corazón que debo cuidar es el mío, olvidé que cuando todo termina sólo queda la gente que siempre ha estado a tu lado, por amor sacrifiqué a mis amigos, por amor olvidé también que soy un individuo y a veces necesito un tiempo sólo para mí... por amor olvidé que lo más precioso que tenía, era mi dignidad.
Por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima y puta culpa, por eso ruego ante el espejo y ante ustedes hermanos que intercedan por mí ante mi escudo protector que yo, simple hombre cuarentón, tenga piedad y misericordia de mí, perdone mis pecados y me permita una vida felíz por los años que me quedan. Amén.
Hecho esto respiro profundo, con una enorme frustración pues no encontré el alivio que esperé. Hace años, muchos años... quizá veinte o hasta un poco más, ella me dijo "te amo, te amo... ¡te amo carajo! y no importa a cuánta gente se lo diga, nunca sirve, porque el dueño de todo este amor eres tú". Creí que lo entendía... no, no lo entendí. Ahora lo entiendo. Me arrepiento, me arrepiento, pero no importa a cuántos espejos se lo diga, nunca funciona porque todo ese arrepentimiento es para ella.
Publicidad