Un día lluvioso

Publicado en por Olinka

Lo prometido es deuda, ayer fuí a mi escuela... fué una experiencia enriquecedora a nivel profesional y humano. Pararme frente a esos chicos llenos de ilusiones y sueños, hablarles acerca de cómo ha sido mi experiencia como ingeniero e intentar hacer algo útil por mi sociedad y por mi escuela fué realmente bello.

En concordancia a todo lo esperado, fué uno de esos hermosos días lluviosos que tantísimo significaron para mí mientras fuí estudiante. No fuí a ver el árbol... en realidad ni siquiera me acerqué. Quizá sería válido decir que porque no tuve oportunidad pues mi maestro no se despegó de mí ni un momento; pero la verdad es que no fuí porque no me sentí lista para hacerlo.

Ahí estaba la señora de la comida, que pese al inclemente paso de 3 años, sigue recordando mi nombre, mi cara... y mi pasado. Otra vez me fumé el discurso de: "es una pena que hayan terminado, eran la pareja más bonita que he visto, y su nueva novia no le llega ni a los talones..."

¿Qué podía decir yo?, me quedé callada y sonreí lo mejor que pude mientras en mi cabeza se escuchaba el eco de una cancion apropiada para el momento...


Y a mí la gente me pregunta
¿qué es de la mujer aquélla?
y digo: Nada... Nada.

Un poco así, pero más incómodo fué aquello. Claro, ser la ex de alguien "famoso" en la escuela siempre es difícil, porque no importa lo mucho que lo evites, al final terminas enterándote de todas las cosas que ni quieres ni te interesan saber. Para muestra, pasé la comida con un grupo de maestros hablando acerca de los triunfos y haberes de este chico que tantísimo marcó mi vida y luego escuché a un grupo de alumnos que ni siquiera le han visto la cara jamás, hablar acerca de sus grandiosas hazañas.... ¿qué cosas no?.

Mi director de tesis, amigo de ambos, siempre intentando mantenerse al margen y no mencionarlo, también terminó por hacerlo, fué un comentario de paso, sin importancia... pero que dió en el blanco, él simplemente me dijo sin pensarlo: "bueno, tú ya tienes experiencia con los que se desesperan y terminan golpeando a alguien ¿no?".

Otra vez a sonreír sin decir nada, a poner mi cara de "Ja ja ja que buena broma la suya, pero no me importa, ya lo superé"...


Y mientras todo esto pasaba , seguía lloviendo, y yo seguía sentada en el mismo salón,  viendo el agua escurrir por la ventana en el mismo lugar donde empezó todo... un día lluvioso, igual que ayer.

P.D. No se lo cuenten a nadie, pero el cielo no es el único que llora hoy...
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Etiquetado en Mis pedos mentales

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