Pueblos Vs Urbes

Publicado en por Olinka











He de aclarar p
rimero que yo provengo de un pueblo, y uno muy pequeño además... quizá algo así como 5000 habitantes, un lugar cálido en donde todos se conocen. Crecí ahí escuchando siempre que la gente de la ciudad es mala, que son rateros, poco confiables, cochinos, mentirosos y cualquier otro calificativo malo que se desee agregar a  una muy larga lista. No obstante, hace ya algun tiempo decidí mudarme a vivir a la ciudad con el objetivo simple de crecer.

Mis primeros días en la ciudad fueron toda una aventura, muchas veces emocionante y algunas otras bastante más que aterrorizadora, por ejemplo, una madrugada mientras hacía mi camino a la escuela que implicaba tomar dos camiones y luego caminar 1 km más o menos, andando por una zona muy obscura donde sólo hay fábricas, con tan solo 13 añitos encima noté que alguien me seguía... el pánico hizo presa de mí inmediatamente, pero todo se salió de control, cuando el tipo en cuestión me dijo "mamasiiiiiiiiiita", corrí como loca, y en cuanto llegué a la escuela me senté a llorar ja ja ja ja ja, claro está que viendo eso ahora como algo del pasado me resulta un recuerdo que francamente me parte de risa, pero en aquel momento no. En fín, el asunto fué que legué a esta ciudad y descubrí que de la misma forma en la que en mi pueblo hablaban mal de los citaditos, ellos lo hacían de los pueblerinos. Para la gente de la ciudad los pueblerinos no son más que muertos de hambre cochinos, tontos, torpes, aprovechados, gente que debería "regresar al cerro del que bajó" y de nuevo, cualquier número de malos calificativos deseables... así que la pregunta es, ¿realmente la gente de ciudad es tan mala y la gente de pueblo es tan tonta?, ¿estamos todos equivocados?, ¿valdría la pena darnos la oportunidad los unos a los otros?... Creo que eso es una desición completamente personal, sin embargo, aquí les dejo algunas consideraciones:

1) Yo creo que en cada rincón del mundo hay gente buena, mala y regular.

2) En mi experiencia, los lazos de amistad que se desarrollan en la ciudad son muchísimo más fuertes que los de un pueblo, tal vez un poco porque en una ciudad la soledad es mucho más apremiante.

3) El dicho "pueblo chico infierno grande" es una realidad.

4) Si lo que deseas es un sitio para vivir tranquilo... no hay nada como la dulzura de un pueblo.

5) Un citadino jamás tendrá la paciencia ni el tiempo que tiene alguien de pueblo... en la ciudad el tiempo es oro, y hay que cuidarlo; por lo tanto, no valen las comparaciones en ese sentido.

En mi opinión, la ciudad es un gran lugar para aprender a vivir... pero deseo terminar mis días en un sitio tranquilo, y un pueblo definitivamente ofrece una calidad de vida más cercana a la que yo aspiro, sin embargo, la gente que conocí en la ciudad jamás dejará de formar parte de mi vida, y finalmente... ¿porqué no dejamos de hablar mal unos de otros? tal vez nos llevemos un par de experiencias malas pero enriquecedoras y un millón de sorpresas gratas.

Una vez más, lo dejo a su consideración... ¿tú qué piensas al respecto?
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Etiquetado en Opiniones

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A
Hace días que estoy pensando sobre el tema, recuerdo entre otras cosas había un programa de radio que se llamaba "Del campo y la ciudad", en el que trabajaba l padre de un buen amigo nuestro, el sr. Félix Cáceres. Pero hay una cosa curiosa que también me viene a la mente y que creo que refleja la diferencia con la que se viven el campo y la ciudad.Cuando mi hermana menor era pequeña vivía con nosotros en la ciudad, una ciudad de 20 millones de habitantes (o al menos ése era el estimado cuando yo vivía ahí, hace unos 7 años). Pero claro, al menor pretexto nos íbamos al pueblo a ver a los abuelos y a los primos, para mis padres era muy impotante presumir la buena educación de sus hijos, finalmente por ellos habían decidido afincarse en la ciudad. Bien, pues imaginemos un grupo de niñas de entres 3 y 4 años jugando con un escarabajo que alguna de ellas había atrapado. Estaban todas muy juntas, discutiendo qué hacer con el pobre bicho, si le ataban un hilo, si lo soltaban... Al final una de ellas, la mayor, dijo "vamos a amarrarle un hilo y le hacemos así para que vole", y con sus pequeños bracitos hacía el gesto de lanzar al bicharrajo verde al aire. La otras no estaban muy convencidas, el animal se veía ya medio muerto, pero Delia insistía "sí, vamos a hacerle así para que vole". Fue entonces, ante tanta insistencia que salió a la luz mi pequeña hermana, con toda su educación y su sapiencia citadinas diciendo enfurecida: "NO SE DICE QUE VOLE, SE DICE QUE GÜELE"...
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O
<br /> Ja ja ja ja eres una cabrona!... mira que contar esas intimidades... <br /> <br /> <br />
C
Buenas noches desde España Olinka, he leído tu artículo y encuentro muy interesante la disyuntiva que nos planteas. Yo también soy de pueblo, en mi caso un pueblito de la provincia murciana española, aunque vivo en Alicante, una ciudad media, ya bastantes años. Ahora me cuesta trabajo volver a mis raíces, la vida nos cambió, las amistades apenas son recuerdos y el tiempo todo lo difumina. Yo ya soy un urbanita aunque mi corazón siga corriendo por los campos de mi infancia. No sé, de momento la suerte la eché de, como tu dices, citadino... Un saludete.
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