La crónica de unas vacaciones anunciadas
El plan inicial, era salir de casa el viernes por la tarde, así que mi esposo llegó y mientras comía algo y yo dejaba que una extraña angustia pre-viaje (que siempre me pasa) estimulara la producción de ácidos gástricos, el teléfono sonó. Era mi suegra, para avisarnos que finalmente no podríamos salir ese día porque tenían pendientes por resolver antes del viaje.
El plan B, consistía en salir de aquí el sábado por la mañana, así que el viernes antes de ir a intentar dormir, dejé la maleta lista, sin saber que mi suegra es como es y que llegarían aquí hasta las 2 de la tarde a preparar sus maletas para el viaje y finalmente elegir un hotel.
Las cosas en realidad no estaban nada mal, pero... yo tenía mala espina ¿de verdad era tan obvio que aquello no tendría un buen final?. La casa estaba como una revolución, mi suegra dando vueltas de un lado a otro gritando órdenes a todo cuanto se acercaba a ella, mi esposo de un humor que me hacía odiarlo porque no había podido terminar de arreglar el bajo que le encargaron, mi suegro haciendo comentarios muy velados pero molestos (por primera vez desde que llegó) y yo con mi estúpida cara de: "no perdamos la esperanza, puede ser un buen viaje, disfrutemos la unión familiar", ¿saben qué les digo a estas alturas?, ¡a la mierda con la familia!.... bueno, no me adelantaré, ya llegará el momento en el que miento madres a gusto.
En fin, más o menos a las 4 de la tarde, salimos de aquí con un montón de maletas innecesarias y un grupo compuesto por 3 personas con humor de perros y una estúpidamente optimista (esa última seguía siendo yo).
Llegamos al hotel, que por supuesto, para los estándares de mi suegra, era un lugar de ínfima categoría. A mí no me pareció precisamente bonito, pero la verdad es que estaba bastante limpio y yo casi que con eso me conformo. Nos dimos un baño y fuimos a conocer Huasca, un pueblito cercano que me pareció de lo más bonito, ya saben, un lugar muy pintoresco, con gente muy amable, aire muy limpio con olor a pueblo... ahhhhh un verdadero respiro, todo parecía maravilloso, hasta que mi suegra decidió que buscáramos algo de comer.
¿Será correcto que diga que la búsqueda de comida fue el principio del fin?, no lo sé, y francamente me vale madres si es correcto o no, entramos a un par de lugares de los que salimos casi de inmediato porque mi suegra decía algo como "huele a aguas residuales". Terminamos comiendo unas garnachas en plena calle. Esta es mi parte favorita, a mí me gusta mucho disfrutar lo que como, ir a un lugar nuevo y no probar lo que se cocina ahí, me parece francamente pecaminoso. En esta ocasión descubrí un guisado de queso que de tan sólo recordarlo se me hace agua la boca y que a estas alturas puedo decir que fue lo único bueno de las putas vacaciones.
Después de comer, cada pareja se metió a su habitación a dormir, con el plan de salir como a las 10 a desayunar y luego comenzar el tan añorado paseo. Pero claro, mi suegra cambió el plan y a la 1 de la mañana llamó para decir que salíamos mucho más temprano.
Así que las luces se apagaron, mi esposo comenzó a roncar junto a mí, y yo comencé a sentir como poco a poco una rabia se abría paso en mis entrañas... sí señores, sentí tanto tanto tanto coraje que no pude dormir y pasé la noche con una gastritis como pocas.
¿Porqué tanto coraje?, bien, al parecer, mientras todos estaban de malas, yo procuré mantener la calma, pero en el momento en que todos se relajaron y adoptaron la actitud de "únete a los optimistas y seamos una familia felíz"... a mí me cayó todo el peso de esos días anteriores: cada respuesta de mala gana que mi esposo me dio por culpa de un puto bajo que a nadie le importa, cada frase mordaz de mi suegra, cada instante de juicio hacia mi persona, mi casa, mis amigos y mi forma de vida, cada una de las estúpidas mentiras que dije para evitar un problema. arggggggggg.
Me dí cuenta de que estaba especialmente emputada por la forma de ser de esta gente, por su actitud de "si no eres y piensas como yo, entonces estás mal, no crees en Dios, serás infeliz y te irás al infierno", noté mi rabia por la insistencia de mi suegra ante el hecho de que soy católica, ¿qué putas le importa eso?, la relación que cada uno establece o no con Dios, es algo personal y sumamente íntimo, ¿cómo se atreve esta señora de los cojones a decirme cómo rezar o cómo demostrar mi fe?, ¿cómo es posible que haya venido a decirme a MI casa que si no me convierto al cristianismo mi vida será un montón de mierda pestilente?, ¿con qué derecho se meten en MI espacio a juzgar todos y cada uno de mis actos? y para colmo ¿cómo se atreven a decir que ser homosexual es un pecado y que los homosexuales son gente que da asco?, ....
¿Que a mí que me importa eso último si yo no soy homosexual?, pues me importa y mucho. Siempre he dicho que hay 3 cosas que son intocables en mi vida: mi tierra, mi gente y mi trabajo. Y resulta que 2 de las personas que más amo en el mundo, son de ese grupo que a mis suegros les causa tanta repulsión. ¿Qué calidad moral gozan estas gentes para juzgar así a los demás?, sobre todo ¿cómo se atreve nadie a decirme si creo en Dios o no y que Dios no escucha mis ruegos porque no rezo en voz alta?. Así que ellos, con tanto Dios en la boca y tan poco Dios en la acción terminaron por hacerme explotar.
Después de una noche completamente en vela con las tripas revueltas en coraje, salimos a desayunar al hotel y nos dispusimos a iniciar las visitas a los lugares planeados. Primero, claro estaba, iríamos a los prismas basálticos... ver esa maravilla natural, era casi mi única luz en aquella asquerosa situación... pero al llegar a este sitio, esto es lo único que pude ver

Sí señoras y señores, les permito mofarse de mí hasta mojar su silla de la risa... Cuando ví eso, sentí deseos de ver a un enfermo de influenza y decirle: "por piedad, escúpeme en la cara" ja ja ja, es una exageración, pero de verdad me sentí decepcionada.
Como ese lugar, todos estaban cerrados. Un viaje espantoso, una noche terrorífica y al menos un año menos de vida útil para mi estómago, fueron el costo que pagué para ver eso, un montón de putos letreros informándome que mi vida apesta y mi país está atravezando por una situación muy compleja.
El regreso lo puedo resumir fácilmente: una parada cada 5 Km porque mi suegra vió un montón de tierra, un árbol, o una gran pendejada absurda que necesitaba fotografiar inmediatamente.
Aquí termina mi aventura, ya sé que pude haber dividido esto en al menos dos partes, pero la verdad es que como ayer no escribí porque seguía tan emputada que no pude hacerlo, decidí ponerlo todo junto y darles más material para leer de un jalón.
Mis suegros aún no se van, quizá hoy en la noche me entere de alguna fecha tentativa que mi suegra cambiará a última hora, no lo sé, sólo espero que sea pronto porque estoy comenzando a sentir deseos de meter a su adorado hijo en una de sus maletas para que se lo lleven y así estar segura de que no tendrán un nuevo pretexto para venir a mi casa nunca más. Mientras tanto, ya les iré contando en qué para todo esto.
P.D. Disculpas si ofendí a alguien con mis palabras, es sólo que estoy muy enojada.
El plan B, consistía en salir de aquí el sábado por la mañana, así que el viernes antes de ir a intentar dormir, dejé la maleta lista, sin saber que mi suegra es como es y que llegarían aquí hasta las 2 de la tarde a preparar sus maletas para el viaje y finalmente elegir un hotel.
Las cosas en realidad no estaban nada mal, pero... yo tenía mala espina ¿de verdad era tan obvio que aquello no tendría un buen final?. La casa estaba como una revolución, mi suegra dando vueltas de un lado a otro gritando órdenes a todo cuanto se acercaba a ella, mi esposo de un humor que me hacía odiarlo porque no había podido terminar de arreglar el bajo que le encargaron, mi suegro haciendo comentarios muy velados pero molestos (por primera vez desde que llegó) y yo con mi estúpida cara de: "no perdamos la esperanza, puede ser un buen viaje, disfrutemos la unión familiar", ¿saben qué les digo a estas alturas?, ¡a la mierda con la familia!.... bueno, no me adelantaré, ya llegará el momento en el que miento madres a gusto.
En fin, más o menos a las 4 de la tarde, salimos de aquí con un montón de maletas innecesarias y un grupo compuesto por 3 personas con humor de perros y una estúpidamente optimista (esa última seguía siendo yo).
Llegamos al hotel, que por supuesto, para los estándares de mi suegra, era un lugar de ínfima categoría. A mí no me pareció precisamente bonito, pero la verdad es que estaba bastante limpio y yo casi que con eso me conformo. Nos dimos un baño y fuimos a conocer Huasca, un pueblito cercano que me pareció de lo más bonito, ya saben, un lugar muy pintoresco, con gente muy amable, aire muy limpio con olor a pueblo... ahhhhh un verdadero respiro, todo parecía maravilloso, hasta que mi suegra decidió que buscáramos algo de comer.
¿Será correcto que diga que la búsqueda de comida fue el principio del fin?, no lo sé, y francamente me vale madres si es correcto o no, entramos a un par de lugares de los que salimos casi de inmediato porque mi suegra decía algo como "huele a aguas residuales". Terminamos comiendo unas garnachas en plena calle. Esta es mi parte favorita, a mí me gusta mucho disfrutar lo que como, ir a un lugar nuevo y no probar lo que se cocina ahí, me parece francamente pecaminoso. En esta ocasión descubrí un guisado de queso que de tan sólo recordarlo se me hace agua la boca y que a estas alturas puedo decir que fue lo único bueno de las putas vacaciones.
Después de comer, cada pareja se metió a su habitación a dormir, con el plan de salir como a las 10 a desayunar y luego comenzar el tan añorado paseo. Pero claro, mi suegra cambió el plan y a la 1 de la mañana llamó para decir que salíamos mucho más temprano.
Así que las luces se apagaron, mi esposo comenzó a roncar junto a mí, y yo comencé a sentir como poco a poco una rabia se abría paso en mis entrañas... sí señores, sentí tanto tanto tanto coraje que no pude dormir y pasé la noche con una gastritis como pocas.
¿Porqué tanto coraje?, bien, al parecer, mientras todos estaban de malas, yo procuré mantener la calma, pero en el momento en que todos se relajaron y adoptaron la actitud de "únete a los optimistas y seamos una familia felíz"... a mí me cayó todo el peso de esos días anteriores: cada respuesta de mala gana que mi esposo me dio por culpa de un puto bajo que a nadie le importa, cada frase mordaz de mi suegra, cada instante de juicio hacia mi persona, mi casa, mis amigos y mi forma de vida, cada una de las estúpidas mentiras que dije para evitar un problema. arggggggggg.
Me dí cuenta de que estaba especialmente emputada por la forma de ser de esta gente, por su actitud de "si no eres y piensas como yo, entonces estás mal, no crees en Dios, serás infeliz y te irás al infierno", noté mi rabia por la insistencia de mi suegra ante el hecho de que soy católica, ¿qué putas le importa eso?, la relación que cada uno establece o no con Dios, es algo personal y sumamente íntimo, ¿cómo se atreve esta señora de los cojones a decirme cómo rezar o cómo demostrar mi fe?, ¿cómo es posible que haya venido a decirme a MI casa que si no me convierto al cristianismo mi vida será un montón de mierda pestilente?, ¿con qué derecho se meten en MI espacio a juzgar todos y cada uno de mis actos? y para colmo ¿cómo se atreven a decir que ser homosexual es un pecado y que los homosexuales son gente que da asco?, ....
¿Que a mí que me importa eso último si yo no soy homosexual?, pues me importa y mucho. Siempre he dicho que hay 3 cosas que son intocables en mi vida: mi tierra, mi gente y mi trabajo. Y resulta que 2 de las personas que más amo en el mundo, son de ese grupo que a mis suegros les causa tanta repulsión. ¿Qué calidad moral gozan estas gentes para juzgar así a los demás?, sobre todo ¿cómo se atreve nadie a decirme si creo en Dios o no y que Dios no escucha mis ruegos porque no rezo en voz alta?. Así que ellos, con tanto Dios en la boca y tan poco Dios en la acción terminaron por hacerme explotar.
Después de una noche completamente en vela con las tripas revueltas en coraje, salimos a desayunar al hotel y nos dispusimos a iniciar las visitas a los lugares planeados. Primero, claro estaba, iríamos a los prismas basálticos... ver esa maravilla natural, era casi mi única luz en aquella asquerosa situación... pero al llegar a este sitio, esto es lo único que pude ver

Sí señoras y señores, les permito mofarse de mí hasta mojar su silla de la risa... Cuando ví eso, sentí deseos de ver a un enfermo de influenza y decirle: "por piedad, escúpeme en la cara" ja ja ja, es una exageración, pero de verdad me sentí decepcionada.
Como ese lugar, todos estaban cerrados. Un viaje espantoso, una noche terrorífica y al menos un año menos de vida útil para mi estómago, fueron el costo que pagué para ver eso, un montón de putos letreros informándome que mi vida apesta y mi país está atravezando por una situación muy compleja.
El regreso lo puedo resumir fácilmente: una parada cada 5 Km porque mi suegra vió un montón de tierra, un árbol, o una gran pendejada absurda que necesitaba fotografiar inmediatamente.
Aquí termina mi aventura, ya sé que pude haber dividido esto en al menos dos partes, pero la verdad es que como ayer no escribí porque seguía tan emputada que no pude hacerlo, decidí ponerlo todo junto y darles más material para leer de un jalón.
Mis suegros aún no se van, quizá hoy en la noche me entere de alguna fecha tentativa que mi suegra cambiará a última hora, no lo sé, sólo espero que sea pronto porque estoy comenzando a sentir deseos de meter a su adorado hijo en una de sus maletas para que se lo lleven y así estar segura de que no tendrán un nuevo pretexto para venir a mi casa nunca más. Mientras tanto, ya les iré contando en qué para todo esto.
P.D. Disculpas si ofendí a alguien con mis palabras, es sólo que estoy muy enojada.
Publicidad