El último vuelo a Canadá

Publicado en por Olinka

Me duele, no estoy en condiciones de decir una mentira más, la verdad pura y dura es que me duele... Sé que estando de pié frente a mí te resulta inverosímil que esto me conmocione tanto...y yo no digo que sea malo, sólo digo que me duele.

 

He respirado hondo y secado mis lágrimas con toda la hipocresía de la que fui capaz  y... me duele.

He intentado congelar los hechos para que al menos no sigan pudriéndose y llenando la alcoba de los tufos propios de la descomposición pero... el asunto es que me duele.

En verdad no exagero si te cuento que he intentado ya de todo y a pesar de todo me duele.

 

¿Qué esperas que te diga entonces?

 

!Me duele!... !me duele!... !me duele carajo!

 

Me lastiman tus muslos tiernos con sabor a almíbar, me destroza tu cuerpo hermoso, tus formas perfectas, tu silueta bajo las sábanas, en fin, me duele todo ese cuerpo tuyo que Dios creó especialmente para mí. Y no me digas que han pasado los años y que ya ahora es imposible, no me cuentes que somos dos adultos y no podemos actuar como un par de niños locos y sin responsabilidades, sin ir más lejos... no me jodas diciéndome que no puede ser.... ¿es que no ves que yo te amo?, ¿es que crees que soy idiota y no sé que tú también me amas a mí?.

 

No, no me cuentes historias de absurdos compromisos y normas sociales. Yo me niego a creer que eso que me dices sea verdad, es que !no puede ser verdad!. ¿Que no entre en argumentos absurdos me dices?, ¿en serio crees que esto es absurdo?, pues no lo es. Absurdo es (y mucho más) que a los 17 no fuéramos felices porque éramos muy jóvenes y  a los 64 no seamos felices porque somos muy viejos. Absurdo es no habernos encontrado antes, absurdo fue pasar la vida entera dando tumbos sin ti, absurdo sería perder ésta, nuestra última oportunidad de volar juntos a Canadá; absurdo es, en fin... vivir sin ti mi amor.

 

Etiquetado en Mis cuentos

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